10 libros que todo psicólogo debe leer

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La Psicología es un campo en constante evolución, de ahí la importancia de quienes nos dedicamos a esta profesión estemos en permanente actualización. Una de las formas de lograrlo, además del entrenamiento, es la lectura. 

Gracias a los avances tecnológicos, hoy podemos acceder a una cantidad ilimitada de libros y otros materiales incluso en la red. Aunque personalmente prefiero los libros impresos, los electrónicos, tienen además la ventaja de ser más económicos.

Por otro lado, la globalización nos obliga a leer no solo en nuestro idioma nativo, sino también en otros idiomas. Aunque existe un número importante de libros traducidos al español, leer en inglés y otros idiomas es una asignatura obligada.

Con base en estas ideas, he elaborado esta lista de libros que forman parte de mi biblioteca. Aunque no son tan nuevos la mayor parte de ellos, considero son una buena recomendación si no los has leído. Espero que sean de tu interés: 


1. The Brain that changes itself, Norman Doidge

Este fasc…

LOS AGENTES DEL DESTINO




Un congresista del estado de Nueva York conoce a una bailarina en el baño, de la cual se enamora y pese a que el “destino” le tiene deparado otra cosa, él se encargará de demostrar que no es así.

Esta es en síntesis la trama de Los Agentes del Destino, una película sumamente interesante que nos hace reflexionar sobre el libre albedrío -Free Will- y la capacidad que tenemos para decidir y construir nuestro futuro. 

En dicha cinta, los Agentes del Destino, son un grupo de hombrecillos que se encargarán de que el protagonista siga “el plan maestro”, sin desvío y sin equivocación, lo cual supondrá a éste una enorme frustración al tener que sortear una serie de dificultades para cambiar su destino y lograr sus propósitos.

La fuerza que tiene “el destino” para muchas personas es realmente sorprendente, pues una gran mayoría considera que su destino está, efectivamente predeterminado. 

Frases como “el que nace para maceta no pasa del corredor”, “tu destino está escrito”,  “ya estaría de Dios”, etc. nos hablan de ello. Y queremos puntualizar que respetamos y que no estamos cuestionando ningún tipo de creencia religiosa, pero que sí nos llama la atención el poder que tienen tales afirmaciones en el pensamiento y la conducta de los seres humanos.

En función de lo anterior, si enferman, dirán que era su destino o su genética, y evitarán tomar decisiones y acciones que mejoren por ejemplo, su estilo de vida, el cual sabemos tiene hoy día, un papel decisivo en la salud física y mental. Si tienen un accidente, asegurarán  que se trata de una advertencia, no siendo conscientes que en realidad, muchos accidentes tienen que ver con la falta de cuidado, de precaución y de mantener centrada su atención al conducir o incluso al caminar.

Si no consiguen un trabajo o si son despedidos, dirán que su jefe les tenía mala voluntad, y que seguramente el destino les espera con una compañía que “si los valore”. Y se sentarán a esperar a que llegue, lo cual forma parte del plan que les está destinado. 

La realidad aunque incómoda para muchos, es que nuestro presente y futuro depende de nosotros, aún en las circunstancias más adversas. Viktor Frankl, recluido en los campos de concentración nazi decía:  

“TODO le puede ser quitado a un hombre, salvo una cosa, la última de las libertades humanas: elegir la propia actitud en cualquier conjunto de circunstancias, elegir el propio camino”. 

Dicho que además de señalar el papel que tiene la actitud, subraya también la posibilidad que tenemos de elegir, y de no estar sujeto a las circunstancias imperantes.

Nuestras elecciones del día a día pues, constituyen una de las fortalezas más importantes que tenemos, con las cuales construimos nuestro presente y más aún nuestro futuro. Si yo elijo un día permanecer enojado todo el día, porque en la mañana me ocurrió esto o aquello, y considero que tengo la razón, pero además me sostengo en la creencia de que el mundo es injusto o de que las personas que me rodean son incapaces, y ello justifica más aún mi enojo, o si elijo consumir drogas, o si elijo permanecer en silencio, porque es más conveniente, pero guardando un gran resentimiento, dichas elecciones afectarán mi presente y futuro en mis distintas dimensiones: mental, emocional, física, social, y por qué no, espiritual.

Debemos empezar a tomar el control de nuestras propias vidas, pensando en las consecuencias de nuestras acciones y decisiones, pero sobre todo, asumiendo la responsabilidad sobre las mismas. 

Ah, y por cierto: la responsabilidad de transformar tu estrés en energía productiva, es básicamente, tuya.

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