10 libros que todo psicólogo debe leer

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La Psicología es un campo en constante evolución, de ahí la importancia de quienes nos dedicamos a esta profesión estemos en permanente actualización. Una de las formas de lograrlo, además del entrenamiento, es la lectura. 

Gracias a los avances tecnológicos, hoy podemos acceder a una cantidad ilimitada de libros y otros materiales incluso en la red. Aunque personalmente prefiero los libros impresos, los electrónicos, tienen además la ventaja de ser más económicos.

Por otro lado, la globalización nos obliga a leer no solo en nuestro idioma nativo, sino también en otros idiomas. Aunque existe un número importante de libros traducidos al español, leer en inglés y otros idiomas es una asignatura obligada.

Con base en estas ideas, he elaborado esta lista de libros que forman parte de mi biblioteca. Aunque no son tan nuevos la mayor parte de ellos, considero son una buena recomendación si no los has leído. Espero que sean de tu interés: 


1. The Brain that changes itself, Norman Doidge

Este fasc…

Historias de resiliencia: Hillary Clinton




Hillary Clinton está haciendo historia, ocho años después de perder las elecciones parciales frente a Barack Obama, ahora se sitúa en el umbral de la presidencia, su campaña ha remarcado su preocupación por las mujeres y las minorías, pese a las acusaciones de su rival Donald Trump.
The Star.com 
Fue antes de que Hillary se postulara a la presidencia de los Estados Unidos que surgió nuestro interés por hablar acerca de ella. Hillary, es como otras historias que te hemos contado aquí, una mujer que ha sido capaz de sobreponerse a distintas adversidades a lo largo de su vida, y a pesar de ellas hoy se encuentra en la carrera presidencial muy cerca de la meta. 

Creció en el seno de una familia de clase media en Chicago. Sus padres, descendientes de inmigrantes, reconocieron el talento de ésta en sus años de escuela, y la impulsaron a seguir una carrera profesional; su padre, pese a ser tradicionalista, no la limitó por su condición femenina.

Fue entonces que estudió Derecho en la prestigiosa Universidad de Yale y fue ahí donde conoció a Bill. Se graduó con honores y fue ovacionada en su discurso de graduación. Sus maestros visualizaban en ella habilidades extraordinarias de liderazgo. Rodham, su segundo nombre fue percibida como alguien con un brillante y prometedor futuro político; no obstante, como ella misma declara, "siguió a su corazón y no a su cabeza" y cediendo a las peticiones de Bill de convertirla en su esposa, ella tuvo que tomar una importante decisión.

Apoyó a Bill en su carrera política, mientras ella se dedicó a la docencia, una de las dos únicas profesoras de la Escuela de Derecho de la Universidad de Arkansas; se le consideraba "una profesora dura y una correctora severa" y desde esta posición y ya casada, estableció su interés  por las políticas sobre la familia y los menores. Ha sido reconocida como una de las activistas académicas más importantes de las últimas décadas. 

Formó parte de importantes directivas a nivel gubernamental en aquel país y la primera mujer socia en una importante firma de abogados. Además de distintas posiciones en organizaciones no lucrativas, también formó parte de consejos directivos de empresas como Lafarge, TCBY y WalMart, siendo la primera mujer que ocupara un puesto directivo en esta compañía.

Asimismo, cuando su esposo Bill asumió la presidencia, fue valga la redundancia, la primera Primera Dama en poseer un título de posgrado y una carrera profesional al momento de ingresar a la Casa Blanca.

El escándalo Lewinsky como se le conoce, fue una de entre muchas duras pruebas que tuvo que enfrentar durante su estancia en la casa presidencial. Una situación en la cual reafirmó su compromiso con el matrimonio, pese a las críticas y la furia que sentía en contra de Bill. 

En 2001 se le nombró senadora y ocho años más tarde, luego de respaldar la candidatura de Barack Obama, fue nombrada Secretaria de Estado. A lo largo de su carrera política ha utilizado el poder de forma inteligente, apoyándose en el uso de la fuerza militar, las capacidades económicas de su país, e incluso la tecnología - las redes sociales -. 

En medio del escándalo de la infidelidad de su marido, sus decisiones políticas, así como la investigación en torno a la supuesta violación que habría cometido al mandar información clasificada desde su email privado, Hillary se ha mantenido de pie.

Una nota escrita por un columnista del New York Times hace algunos días, la describe como "una mujer que ha trabajado duro, profundamente preocupada  por dejar las cosas hechas para quienes vienen detrás". Además, de romper con el "techo de cristal" para las mujeres, dice el artículo, cuenta con tres fortalezas principales:


  • Es una mujer brillante, disciplinada, conoce el mundo excepcionalmente bien y como Secretaria de Estado ha viajado más que cualquiera de sus predecesores
  • Maneja bien sus relaciones; supo jugar bien con los republicanos cuando estuvo en el senado y después como Secretaria de Estado; aunque las encuestas señalan que una mayoría de estadounidenses tienen sentimientos negativos hacia ella (Clinton no cuenta con la simpatía de todos los votantes de acuerdo a otra nota publicada por la BBC), es extremadamente respetada en el resto del mundo
  • Ha manifestado su profunda preocupación por los niños en pobreza y otras minorías "sin voz"

Otra de sus grandes virtudes, pese a las críticas y escándalos en los que se ha visto envuelta es que "no es Trump", y ella está en la política, debido a que se preocupa por algo más grande que ella misma.

Hillary tiene méritos propios y reconoce que aunque apoyó en primer lugar la carrera de su marido, ella habría entrado antes que él a la política y no se quedó en su casa "horneando galletas y haciendo té", declaración que hizo cuando Bill era gobernador de Arkansas y ella trabajaba para Rose Law. 


Ella no solo ha sido criticada por ser mujer (actitudes sexistas con las que dicen, ha enfrentado a lo largo de su vida)  sino por sus decisiones políticas dentro de los diferentes cargos que ha ocupado.


En su juventud tuvo también que aprender a trabajar en compañías dominadas por hombres, y ella como otras de sus compañeras tuvieron que poner un aviso en sus escritorios diciendo que "no estaban ahí para preparar café".


La historia de Hillary pues, nos recuerda a la de otra gran mandataria que dominó la escena política por décadas, Margaret Thatcher, que hizo célebre la frase:


Si quieres que algo se diga, pídeselo a un hombre. Si quieres que algo se haga, pídeselo a una mujer

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Referencias:

Hillary Clinton

‘I’m With Her’: The Strengths of Hillary Clinton



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