10 libros que todo psicólogo debe leer

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La Psicología es un campo en constante evolución, de ahí la importancia de quienes nos dedicamos a esta profesión estemos en permanente actualización. Una de las formas de lograrlo, además del entrenamiento, es la lectura. 

Gracias a los avances tecnológicos, hoy podemos acceder a una cantidad ilimitada de libros y otros materiales incluso en la red. Aunque personalmente prefiero los libros impresos, los electrónicos, tienen además la ventaja de ser más económicos.

Por otro lado, la globalización nos obliga a leer no solo en nuestro idioma nativo, sino también en otros idiomas. Aunque existe un número importante de libros traducidos al español, leer en inglés y otros idiomas es una asignatura obligada.

Con base en estas ideas, he elaborado esta lista de libros que forman parte de mi biblioteca. Aunque no son tan nuevos la mayor parte de ellos, considero son una buena recomendación si no los has leído. Espero que sean de tu interés: 


1. The Brain that changes itself, Norman Doidge

Este fasc…

CADENA DE FAVORES (PAY IT FORWARD)




“Piensa en una idea para cambiar al mundo y ponla en acción” (de la película Pay it forward, 2000)

La generosidad es el acto de dar algo de uno mismo con el propósito de beneficiar a otros.  Cuando una persona generosamente ayuda o da algo a otra persona, dicha acción parece tener un efecto multiplicador.

Para la investigadora Sonja Lyubomirsky de la Universidad de California, Riverside, la generosidad es un acto moralmente “bueno” pero no solo eso, sino que está ligado (incluso puede ser medido)  a una mayor salud física y mental, a un aumento de la creatividad  y productividad, mayores INGRESOS,  mayores conductas pro-sociales, fortalecimiento de las relaciones interpersonales así como un incremento de nuestro sentido de felicidad.  

Tales beneficios se observan tanto en el que actúa generosamente, como en quien recibe dichos actos, los conectores o intermediarios e incluso en quienes actúan como observadores.

“Si no puedes ser la solución a tus problemas, sé la solución para los de alguien más” señala Nick Vujicic, un joven sin extremidades quien pese a su condición física se dedica en la actualidad a dar conferencias para jóvenes alrededor del mundo (Para más información lee Historias de Resiliencia: Nick Vujicic en este mismo blog).

Lo anterior parece tener sentido si consideramos que cuando nos ocupamos de hacer algo por alguien, salimos de nuestro ensimismamiento, con lo cual adquirimos una nueva perspectiva de nuestros “problemas”, adquiriendo éstos una nueva dimensión.

Hay quienes aseguran que la generosidad podría estar asociada a un incremento de la longevidad,  disminución del dolor crónico, menores síntomas depresivos, tasas más bajas de enfermedades cardiacas y una mejora de la respuesta inmune.

Sin embargo, hay dos situaciones en las que la generosidad no está ligada a tales beneficios y son:

a)    Cuando la generosidad tiene un costo personal significativo en relación a la salud y el bienestar, es decir, cuando la persona sacrifica sus propias necesidades en grado extremo, por ejemplo, una madre que literalmente se quita el pan de la boca para dar de comer a sus hijos. Dicha conducta, de ser reiterada, puede poner en riesgo nutricional a la madre, y

b)   Cuando el acto generoso tiene por objeto manipular o hacer sentir culpable a quien recibe dichos actos. Está por demás explicar que en esta situación, el objetivo de la generosidad se pierde.

La generosidad es una conducta que puede ser enseñada desde la niñez. Cuando los niños experimentan el significado de contribuir a su comunidad , la probabilidad de que exhiban conductas rebeldes o delincuentes parece disminuir.

Pero la generosidad no implica en todos los casos y necesariamente dar dinero. Podemos ser generosos con los demás de muchas maneras como:

1.     Con nuestras palabras, ofreciendo palabras de consuelo o aliento a quienes lo necesitan, pero también palabras de felicitación o reconocimiento  a quienes conviven con nosotros, ya sea en el trabajo o en la casa.

2.     Con nuestros actos, haciendo algo por alguien,  algo que particularmente le resulta difícil a la otra persona, ya sea por falta de tiempo, habilidades no desarrolladas o desagrado por la tarea, por ejemplo, lavar los trastes o quedarse al cuidado de los niños por un rato.

3.     Con nuestro tiempo. Hoy día que los seres humanos experimentamos falta de tiempo, resulta increíble cómo el brindar parte de él a una buena acción nos reditúa en mayores beneficios.

4.     Con pequeños detalles con las personas que nos rodean, como ceder el paso, abrir la puerta, dar las gracias, etc. Abajo un video de cómo si somos generosos, podemos trascender y contagiar a otros de este espíritu.

Si no puedes verlo por favor copia el link en tu navegador
      
      http://youtu.be/Qc8ZbVcdHpg

Cabe mencionar que la generosidad y la amabilidad, han sido consideradas por Martin Seligman, padre de la Psicología Positiva y colaboradores, dentro de las 24 fortalezas y virtudes para medir la felicidad.

Si te gustó este artículo, se generoso y recomiéndalo o compártelo con tus amigos y personas a las que creas pueda interesarles.

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