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¿ES MALO EL ESTRES?




Hablar de estrés resulta fascinante, pues es un tema alrededor del cual se dicen muchas cosas, prácticamente todos los días una nueva nota, un nuevo estudio, una conversación nos remite a este tema. En las organizaciones*, las mujeres, la llamada Generación Y (jóvenes de 18-30 años) e incluso los niños hablan del estrés. Pero como señalara uno de los clásicos y pioneros en este campo, Hans Selye "es algo que realmente poco comprendemos".

Como señalamos el día de ayer en nuestra entrevista para México al Día, y como lo hemos hecho en innumerables ocasiones a través de este blog y en nuestros cursos y talleres el estrés no es bueno ni malo, lo malo es estar todo el tiempo estresados y no saber cómo apagar ese sistema de alerta.

El estrés es una respuesta ante lo que percibimos como una amenaza, y aunque existen algunos factores (estresores) que son capaces de activar esta respuesta en la mayoría de las personas, cada uno de nosotros se "estresa" en mayor o menor medida por diferentes circunstancias. Hace algunas décadas dos psiquiatras, Thomas Holmes y Richard Rahe, enlistaron una serie de factores que de acuerdo a su investigación generaban más estrés en la gente. Los primeros diez factores, según estos investigadores, eran la muerte del cónyuge, un divorcio, entrar un prisión, la muerte de un miembro de la familia, ser despedido o retirarse, así como casarse o reconciliarse con la pareja.

En la actualidad, la también llamada respuesta de lucha o huída, surge ante el tráfico, los problemas financieros, la educación de los hijos, las adicciones, la falta de tiempo, entre otros, que se insertan en lo que se ha calificado como estrés psicosocial, es decir eventos que están en nuestra mente y en nuestras relaciones. No queremos decir que los peligros reales no existan - cualquiera tiene desafortunadamente la probabilidad de sufrir una enfermedad, tener un accidente, ser asaltado o incluso secuestrado - pero en realidad, lo que vemos y escuchamos de la gran mayoría de quienes nos consultan, son situaciones que tienen que ver más con la manera en que interpretamos las circunstancias de la vida, es decir nuestros estilos de pensamiento, en estilos de vida poco saludables y la falta de equilibrio y/o balance de vida.

El estrés, es una respuesta que va más allá de lo que la mayoría describe como "angustia", "nerviosismo", "preocupación"; se trata, de una respuesta muy compleja y que tiene al menos cuatro componentes:

- El componente físico
- El componente emocional
- El componente mental
- El componente conductual

Esto quiere decir, que si bien la angustia y el nerviosismo son respuestas emocionales asociadas al estrés, éste no acaba ahí. La percepción de un evento o situación  potencialmente amenazante tiene un largo pero rápido camino de ida y vuelta a través de nuestro sistema nervioso, que como sabemos, es el sistema maestro de nuestro cuerpo, que a su vez activa el sistema endocrino (hormonal) y afecta al resto de nuestros sistemas corporales - cardiovascular, digestivo, reproductor, inmune, etc, - a través de la producción de hormonas como la adrenalina y el cortisol, cuya producción excesiva hace entrar a nuestro organismo en un estado de fatiga, en el cual todos nuestros sistemas dejan de funcionar adecuadamente. Y es entonces cuando nos enfermamos. En la actualidad se reconoce que del 70 al 90% de las consultas médicas son precipitadas o agravadas por el estrés, en los que los cuadros más comunes son las enfermedades digestivas -gastritis, colitis, intestino irritable-, dolores musculares ocasionados por la tensión y contracción de los músculos, alteraciones de la piel, insomnio, hipertensión y muchos más. Es entonces cuando producto del estrés, empezamos a tener dificultades para concentrarnos y recordar cosas, nuestras relaciones familiares y en el trabajo se deterioran, e incurrimos en conductas destructivas hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Pero insistimos: el problema no es sufrir estrés, sino ser incapaces de manejarlo apropiadamente, es decir, convertirlo en energía productiva. 

Qué podemos hacer

1) Como mencionamos en la entrevista, los primero es APRENDER A IDENTIFICARLO, pues nadie puede dominar lo que no conoce. Para algunas personas que entienden el estrés como un signo de debilidad esto puede ser difícil pero no imposible. En la actualidad, preguntar a la gente si sufre de estrés o no es una herramienta medianamente útil, pues como sabemos esto puede ser manipulado (particularmente en las empresas pues aceptar que estamos " muy estresados", podría ser signo de no ser aptos para el trabajo de acuerdo a algunos).

Un PERFIL DE ESTRES con BIOFEEDBACK es una herramienta de alta precisión que nos permite saber no sólo el nivel de estrés de la persona sino también:

- Ante qué tipo de situaciones se activa dicha respuesta
- Qué mecanismos son más vulnerables o responden más claramente ante ésta - incremento de la actividad cardiaca, de la tensión muscular, de la sudoración, de la respiración, disminución de la temperatura, actividad cerebral. La actividad asociada a estos sistemas es registrada, decodificada y mostrada a la persona con objeto de tomar conciencia
- Su capacidad para autoregularse

El BIOFEEDBACK no es solamente un método diagnóstico, sino que a partir del reconocimiento el siguiente paso consiste en entrenar a la persona para controlar dichas respuestas.

Si deseas conocer más sobre esta poderosa herramienta te sugerimos leer Biofeedback para controlar el estrés, Los Beneficios de la Respiración Diafragmática, y de la Medicación a la Autorregulación: El poder del Biofeedback en este blog.

2) APRENDER A MANEJARLO, es decir, aprender a desactivar este sistema de alerta por medio de técnicas de relajación que una vez que las aprendes, puedes practicarla diariamente sin necesidad de acudir a ningún lugar en especial, ni usar ninguna vestimenta, y lo mejor de todo, no requieres de hacer ningún gasto. Técnicas como la respiración diafragmática, la relajación muscular progresiva, la visualización e imaginación guiadas entre muchas otras, son las que enseñamos en nuestros cursos y talleres.

Si deseas más información sobre ellos abajo encontrarás la información para contactarnos.

3. APRENDER A IDENTIFICAR Y CONTROLAR NUESTROS PENSAMIENTOS, ya que éstos pueden ser importantes generadores de estrés. Aquí el tema no es "deja de pensar" como suele decirnos la conseja popular, sino entender por qué pensamos cómo lo hacemos. La Terapia Cognitivo Conductual (TCC) es la terapia de elección para lograr esto, basada en la conexión existente entre nuestros pensamientos y nuestras emociones.

4. OPTAR POR UN ESTILO DE VIDA SALUDABLE, pues la mala alimentación, la falta de actividad física, pero también de sueño y descanso en general, así como el consumo de sustancias (que por cierto quienes tienen un mal manejo del estrés son más vulnerables a abusar del alcohol, el cigarro, y otras drogas) elevan considerablemente nuestro nivel de estrés.

5. TENER BALANCE DE VIDA, muy importante para quienes viven para trabajar y no trabajan para vivir.

6. EVITAR EL PERFECCIONISMO, la vida no es perfecta, pero es la única que tenemos, y hay que disfrutarla al máximo.

7. OCUPARNOS EN LUGAR DE PRE-OCUPARNOS. Enfócate en las soluciones y no en los problemas.

8. ORGANIZATE. Vivir en una gran ciudad puede ser muy complicado si carecemos de la administración del tiempo básica.

9. COMUNICATE y PIDE AYUDA. Habla de tus problemas con personas de tu confianza, o mejor aún, con un profesional de la salud. Los psicólogos somos especialistas en la conducta y la mente humana y podemos brindarte la ayuda que necesitas.

10. RECUERDA: EL ESTRES COMO LA MATERIA, NO SE CREA NI SE DESTRUYE SOLO SE TRANSFORMA.


Visítanos

www.transformatuestres.com

* México: primer lugar en estrés laboral en el mundo (OMS)

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